El Cosquín más allá de la música: lugares para descansar y recargar energías
20/FEB/2026 El Aeródromo de Santa María de Punilla vibró con más de 100 artistas y una multitud que encontró en el predio un refugio de servicios y prevención para potenciar el disfrute.
El Aeródromo de Santa María de Punilla volvió a convertirse en el epicentro de un ritual que atraviesa generaciones y redefine, año tras año, la identidad del rock en Argentina. Durante dos jornadas intensas, el Cosquín Rock 2026 celebró una nueva edición con un despliegue sin precedentes: más de 100 artistas en escena, miles de asistentes provenientes de todos los rincones del país y un predio que ofreció una experiencia integral, donde la música fue el motor, pero la comodidad fue el diferencial. En medio de esa energía constante y el polvo de las sierras, el festival demostró por qué sigue siendo una cita ineludible para la cultura joven.
Bajo el lema “Life is Life. Vivila. Potenciala. Protegela.”, Life Seguros se sumó a la épica serrana como la aseguradora oficial del evento. La compañía no solo brindó el respaldo técnico necesario para una estructura de semejante magnitud —a través de coberturas de accidentes personales y responsabilidad civil para asistentes y staff—, sino que logró integrarse de manera orgánica a la experiencia del usuario. Su presencia fue mucho más allá de una póliza; se transformó en un servicio tangible en el corazón del pogo.
Ubicado estratégicamente en el Campo Principal, el Espacio Encuentro Life de la marca se convirtió en un verdadero punto de referencia visual. Con una estructura imponente de 6 metros de altura, el stand funcionó durante el día como un faro reflectante bajo el sol cordobés y, al caer la noche, se transformó en una caja de luz retroiluminada que servía de guía para quienes transitaban entre escenario y escenario. Incluso desde la ruta de acceso, la torre de la compañía marcaba el ritmo de un festival que nunca se detiene.
En su interior, el espacio ofreció zonas de sombra y descanso, vitales para recuperar energías antes de volver a la valla. Las estaciones de recarga de celulares garantizaron que nadie se quedara sin batería en el momento exacto del solo de guitarra esperado, mientras que los lockers —una apuesta que la aseguradora renovó por segundo año consecutivo tras el éxito previo— ofrecieron seguridad y libertad de movimiento. Poder dejar las pertenencias resguardadas para saltar sin peso extra fue, para muchos, la clave de un fin de semana sin preocupaciones.
Además, la marca entendió a la perfección el código festivalero, entregando kits pensados para la supervivencia en la montaña: pilusos y protectores solares para combatir las horas pico de calor, y pilotos para enfrentar los repentinos cambios climáticos de Punilla. Estas acciones demostraron que estar prevenido no le quita mística al rock, sino que potencia la libertad de vivirlo al máximo. Al bajar el telón, quedó claro que la tranquilidad también fue protagonista de este encuentro cultural inolvidable.
